Menuda montaña rusa de relación, un día bien, otro mal, otro bien, .... no voy a hablar de días pasados, aunque hace un par de meses empecé a escribir en una libreta lo que sentía cuando teníamos problemas.
Ayer el día empezó bien, la gripe nos ha obligado a estar en casa unos días y además del virus hemos compartido algún programa de la tele que nos ha hecho reír, pero muy poca conversación, poquísima. Parece que no tenemos nada en común, y desde luego no estoy para romperme la cabeza con temas para hablar con él; si lo único que le importa es el fútbol; y hemos llegado a un punto que en todo lo demás no estamos de acuerdo en nada.
Venía en una revista un artículo sobre acogimiento de niños de Chernobyl en verano; no le parece bien. Cuando llegó el niño del cole vio la revista y a sus 6 añitos me preguntó por los niños de la foto; le expliqué como buenamente pude y le encantó la idea. Cuando le dije a mi marido: "somos 2 contra 1" de repente me contesta: "Quítate eso de la cabeza si no quieres que te meta una ostia", haciendo ademán con el puño cerrado. Me quedé petrificada, así comienzan los anuncios de la tele sobre maltrato; nunca me había dicho nada parecido y aquello me sonó horrible. Me afectó mucho y no pude evitar que las lágrimas empezaran a correr por mis mejillas; entonces su paciencia, ya de sí inexistente, se borró totalmente. No le importó que el niño estuviese oyéndole, empezó a llamarme "maltratadora psicológica"; ironías de la vida...para que se callase me impuse no llorar más; tragarme las lágrimas y las hormonas del embarazo, con el fin de que mi hijo no tuviese que escucharle más. Menudo corazón de piedra!!
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