Porque cuando mi marido y yo nos enfadamos opta por ir a dormir a otra cama. La primera vez me pareció fatal; en mi casa no había visto nunca a mis padres hacer tal cosa; aunque la verdad no recuerdo discusiones; algún enfado muy de vez en cuando que acababa en menos de 24 horas; pero ni discusiones, ni gritos. Como me gustaría que mi matrimonio se pareciese algo a eso.
Necesito escribir para desahogarme, no tengo con quien hacerlo, por eso estoy dispuesta a hacerlo con todo el mundo. Mis padres se imaginan sólo una parte, y no me gustaría preocuparles. Las pocas amistades que me quedan no son de verdad, porque si lo fueran seguramente no me daría vergüenza contarles mis problemas; tampoco quiero que me tengan compasión, o que quieran decidir por mi. Alguna vez que lo he intentado me he arrepentido porque ni siquiera yo sé lo que quiero, tengo miedo a tantas cosas: a arrepentirme, a tomar una decisión equivocada, a la soledad e incluso, desde ayer, temo la reacción de mi marido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario